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Acciones ante la crisis

Toda crisis normalmente contiene 3 etapas muy marcadas: respuesta, recuperación y crecimiento.  Estamos inmersos en la fase de respuesta, donde muchas empresas aún buscan encontrar una salida para la crisis y se organizan de tal manera que el efecto del impacto no sea devastador para su negocio y les impida continuar operando.  

Los líderes entienden perfectamente que en esta etapa es fundamental cuidar la liquidez de su compañía y hacer honor a aquella frase popular que indica que “cash is King”, por lo tanto todos están cuidadosamente analizando sus cuentas por cobrar y pagar, estructura de costos y necesidades operativas de fondos, para así manejar con extrema precaución lo que viene a ser para las empresas (la liquidez) el equivalente del oxígeno en las personas.

Pero en medio de esta preocupación no se puede dejar de perder de vista el mediano plazo y los cambios que se generarán en el mercado y los consumidores.  Las empresas que únicamente se enfocan en cuidar costos en esta primera etapa, luego pueden perder capacidades para entrar a la fase de recuperación con éxito.

Una de las primeras preguntas que hay que plantearse es la forma en que el modelo de negocio tal como se lo conoce actualmente va a cambiar. Estamos viendo ya claros ejemplos de actividades que durante mucho tiempo no volverán a ser iguales. Pongamos de ejemplo los gimnasios, que son una fácil fuente de contagio por su actividad natural.  Se viene entonces un replanteamiento de su estrategia: alquilar sus equipos, ofrecer clases y coaching en línea, crear comunidades con metas compartidas, etc. Es eso o desaparecer.

Exactamente sucede con empresas a mayor escala. ¿Identificar qué productos de nuestro portafolio se afectarán? ¿cuáles podrían reemplazarlos? ¿Qué actividades tenemos que modificar? ¿Qué tipo de capacitación necesitan nuestros colaboradores para poder realizar las nuevas tareas que se les asignarán? ¿Cómo debemos trabajar en su factor emocional para evitar que caigan en depresión? En fin, como podemos observar se viene una intensa actividad para los departamentos de recursos humanos, pero con un enfoque distinto.

¿Queremos proteger plazas de trabajo? Sin duda es el objetivo en estos momentos, pero tendremos también que llegar a acuerdos con nuestros colaboradores: disposición para extender jornadas laborales sin costo adicional, análisis de nuevas tareas que puedan agregar a las actuales, concursos de ideas de donde puedan salir buenas iniciativas, implementar esquemas de compensación variable para controlar gastos en la empresa, etc.

Y no debemos olvidar a los líderes. Deben reaprender su estilo de dirección considerando que un gran porcentaje de sus colaboradores seguirán trabajando vía remota.  Esto exige cultivar confianza, fijar objetivos dinámicos, mantener contacto frecuente, saber escuchar, flexibilidad para entender cómo las personas se acoplan a este nuevo esquema y decidir la combinación apropiada entre trabajo remoto y presencial, para sacar el máximo partido a los 2 escenarios.

Y las empresas incorporar de ahora en adelante en sus planes estratégicos, los “cisnes negros” que consideren más improbables de suceder, pero que en caso que ocurran, tendrían un impacto significativo en la continuidad del negocio.  Esto les añadiría la disciplina de imaginar planes de acción contingentes y responsables de los mismos, que harían que el negocio pueda responder ante un escenario extremo. 

Alguien tendrá en la empresa que elaborar una memoria de este capítulo de la historia, recogiendo los momentos más críticos, las respuestas generadas y los aprendizajes obtenidos. Y asegurarse que la misma se comunique a todo nivel, para los actuales y futuros miembros de la organización, donde puedan reconocerse y sentirse parte de una comunidad, que pese a todo pudo seguir adelante.

EL AUTOR

Roberto Estrada Vallejo tiene el grado de MBA por el IDE Business School y es Ingeniero Comercial por la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Ha recibido entrenamiento especializado en el área de Recursos Humanos en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Perú, Venezuela y Estados Unidos.  Actualmente es director y profesor del área académica de Dirección de Personas en el IDE Business School y Socio de Consultoría en Deloitte, responsable a nivel nacional del área de Human Capital Advisory Services.