Management adaptativo: qué es y cómo beneficia a tu empresa – IDE Business School
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Management adaptativo: qué es y cómo beneficia a tu empresa

Hoy, son cada vez más los líderes empresariales que están apostando por un nuevo tipo de management, uno más coherente con la compleja realidad actual. Se lo conoce como management adaptativo En esta entrada, te cuento de qué se trata y cómo puedes aplicarlo a tu empresa.

¿Cómo resolver problemas empresariales en un mundo cada vez menos estable? ¿Cómo estar preparados para gestionar cambios específicos al interior de nuestra empresa, cuando ni siquiera podemos adaptarnos a las grandes transformaciones del país y el planeta? En este contexto, aparece lo que los expertos denominan “management adaptativo”. ¿Pero qué es? ¿Y por qué podría ser beneficioso para la evolución de tu empresa?

En el management tradicional, como lo conocemos, prevalece una orientación hacia la estabilidad y la previsibilidad. Este enfoque se basa en la planificación a largo plazo, con estrategias y procesos bien definidos.

En el management tradicional, la toma de decisiones se centraliza en las jerarquías y organigramas, siguiendo principios de autoridad, orden y control. Las empresas que tienen estructuras jerárquicas rígidas a menudo basan su gestión en este modelo. En él se busca la eficiencia operativa mediante la estandarización de procesos.

Como se ha visto a lo largo de la historia, este enfoque funciona bien en entornos estables y predecibles, donde conocemos el problema y la solución. ¿Pero qué pasa si el entorno mismo se vuelve completamente impredecible?

¿Qué pasa si en menos de un mes nos enfrentamos a la posibilidad de perder decenas de clientes, porque gran parte de los empresarios están abandonando el país? ¿Qué pasa si de la noche a la mañana nuestra economía es afectada por enfrentamientos bélicos que ni siquiera se dan en nuestro país? ¿Y si a eso le agregamos factores climáticos extremos, relativamente predecibles a largo plazo, pero impredecibles al corto? Entonces, las predicciones y proyecciones específicas, que tanto nos gusta hacer en las empresas y en la economía, resultan —cuando menos— imprecisas y nos alejan de un progreso real.

Un nuevo paradigma en la ciencia del management

Es entonces cuando surge un enfoque de management adaptativo, un nuevo paradigma en la ciencia del management y una oportunidad de oro para transformar los retos en verdaderos catalizadores de evolución empresarial.

Con mis colegas Ed Morrison y Doug Smith,  desde la Universidad de Purdue en Indiana, EE. UU., estamos estudiando mecanismos que permitan no solo entender la complejidad, sino usar teorías y herramientas del management adaptativo que permitan contribuir a entender este nuevo paradigma. Con ellos y un grupo de, al menos, 20 académicos y practicantes en varias ciudades del mundo, esperamos unificar las teorías del management adaptativo —que toman influencia de otras ramas como la economía evolucionaria y la teoría de la complejidad económica—, pero, sobre todo, buscamos diseñar y enseñar las herramientas que permitan generar acciones y resultados más eficientes y duraderos.

¿Por qué es necesario basarnos en un nuevo paradigma de management?

Hasta ahora, en el contexto del marketing tradicional, habíamos estado funcionando a partir del paradigma del orden y la linealidad. Este es un paradigma que funciona muy bien para explicar y resolver problemas lineales, problemas en los que la causa y el efecto están claramente identificadas. Estos son los que llamaremos problemas no complejos.

Sin embargo, como sucede en el día a día de las empresas, las instituciones, las ciudades y los países, cuando enfrentamos problemas que no son claramente ordenados, que no siguen un patrón lineal, es posible que estemos ante un problema complejo (llamados en inglés complex or wicked problems).

El paradigma del orden y la linealidad concibe al mundo como un reloj. El problema es que, como ya muchos habrán anticipado, el mundo no siempre funciona como un reloj. Es más, muchos de los problemas que enfrentamos se parecen más a los problemas de una selva. Por eso es que, para resolver ciertos tipos de problemas, necesitamos acercarnos más a Darwin que a Newton.

Y es que no se puede simplemente ordenar a una empresa o una ciudad para que salga de la crisis, o que se vuelva más innovadora, o que resuelvan un problema para el cual las causas no están claras, y las consecuencias de nuestras posibles acciones no sean fácilmente medibles. Entonces, ¿por dónde comenzar?

Cómo aplicar el management adaptativo a mi empresa

La clave estará en identificar con cierta claridad cuándo un problema se puede y debe resolver usando un paradigma y herramientas mecánicas (management tradicional), y cuándo debemos recurrir a un paradigma basado en la evolución y en herramientas de la complejidad (management adaptativo).

Existen varios tipos de esquemas que pueden utilizarse para clasificar problemas según su grado de complejidad. Con mis colegas Doug Smith y Ed Morrison antes mencionados, estamos explorando tres tipos de complejidades y diseñando herramientas para abordarlas:

  1. Complejidad del problema.
  2. Complejidad de la colaboración.
  3. Complejidad de la implementación.

Una buena forma de introducirnos al mundo de la complejidad es por medio del modelo Cynefin, un esquema para entender la complejidad que fue relativamente poco conocido fuera del Reino Unido, hasta que se desató la pandemia y todo el mundo se lanzó a buscar mecanismos que permitieran entender lo que estaba sucediendo. El modelo Cynefin[2], desarrollado por Dave Snowden en Gales, permite clasificar de manera bastante fácil los problemas, según qué tan directas son las relaciones causa-efecto, en cuatro cuadrantes: problemas simples, complicados, complejos o caóticos[3].

El modelo Cynefin
  • Problemas simples: Son aquellos en los que las relaciones entre causa y efecto son evidentes. Los procesos son repetitivos y absolutamente predecibles. La solución del problema es clara, conocida, y no existe discusión sobre cómo hacerlo. En este caso, deben aplicarse las mejores prácticas. No necesitamos grandes estudios para saber cómo proceder. No hay que dilatar más la toma de decisiones, ni tratar otro tipo de soluciones novedosas o creativas. Ya sabemos lo que funciona. Contratemos a la persona experta, si es que no la tenemos dentro de casa, y comencemos a ejecutar.

Ejemplos: En un banco, conceder o no una solicitud de crédito a un cliente. Un médico que debe atender la fractura de una pierna.

Problemas complicados: En estos casos, las relaciones causa-efecto no son evidentes a primera vista, pero con un proceso de análisis más profundo se las puede llegar a determinar. Hacen falta herramientas más especializadas y técnicas para entender con claridad la causalidad de las variables que se analiza. El valor que aportan los expertos es alto. Aquí la experiencia del pasado funciona, pero se va a requerir más información y planificación antes de lanzarse a la ejecución. Una vez que estemos seguros del camino a seguir, no es difícil avanzar.

Ejemplos: En un banco, abrir un nuevo segmento de crédito. Un médico que debe atender una fractura cuya causa es desconocida.

Problemas complejos: Las causas y las consecuencias no están claras. Generalmente, se pueden identificar múltiples causas y múltiples consecuencias, y no es posible identificar con total seguridad dónde está el origen. Sin embargo, existen patrones de comportamiento que se pueden identificar basándose en retrospectiva. En algunos casos se requieren “ojos frescos” que permitan encontrar posibles soluciones o caminos de acción que no se le podrían ocurrir a un experto. Los ensayos, la experimentación y los procesos cortos de prueba y error, son los que mejor funcionan.

Ejemplos: El banco que quiere hacer una estrategia de inclusión financiera que requiere de múltiples actores para funcionar. El médico que se encuentra con una enfermedad no diagnosticada antes y que requiere realizar una nueva vacuna o terapia.

Problemas caóticos: Las causas y consecuencias son indescifrables. La cantidad de información disponible es tan amplia y proviene de tantas fuentes, que es muy difícil procesarla en forma adecuada. Mucho de lo que se hace será prueba y error. No hay soluciones “más adecuadas”, sino acciones que funcionan y otras que no. El objetivo es tratar de convertir el escenario desde lo caótico hacia lo complejo, tomando decisiones sobre la marcha.

Ejemplos: El banco que entra en una corrida de depósitos creada por un rumor. Los médicos que enfrentan una pandemia que desborda la capacidad hospitalaria

Entonces, ¿deberíamos aplicar solo un management que resuelva problemas complejos?

No. A diferencia de lo que se podría pensar, el management adaptativo no se enfoca solo en los problemas complejos, sino en generar mecanismos adecuados para lidiar con todo tipo de problemas, pues para resolverlos se va a requerir de un mix acertado de herramientas y capacidades técnicas, así como herramientas adaptativas. 

La lección aquí es que los procesos de creatividad e innovación surgen de la recombinación de elementos “antiguos” que ya estaban a nuestra disposición, pero que, bajo un nuevo enfoque o usados para abordar la problemática correcta, pueden producir excelentes resultados.

El management tradicional busca minimizar los riesgos mediante una planificación meticulosa, mientras que el management adaptativo asume la presencia de riesgos y se concentra en desarrollar la capacidad de la organización para adaptarse y responder eficazmente a los cambios y desafíos. La cultura de aprendizaje y la forma en la que se abordan los procesos de colaboración e innovación son una diferencia clave entre los dos paradigmas.

Lo mejor de todo es que, contrario a lo que se pueda pensar, el management adaptativo no promueve la creación de ideas desde cero, sino que le otorga valor al conocimiento ya existente. Y es que aquí me atrevo a decir que la obsesión por la disrupción está haciendo daño a muchas empresas, instituciones y regiones, porque se tiende a perseguir la quimera de la disrupción al estilo de Silicon Valley. Paremos esta locura y seamos más pragmáticos.

Las instituciones o empresas de nuestros países pueden romper la barrera de su ineficiente o inexistente ecosistema de innovación si usan los conceptos que se están comenzando a desarrollar en la nueva ciencia del management adaptativo, recombinando elementos existentes (esto es, en pocas palabras, lo que se entiende como innovación recombinante).

Los nuevos caminos que se abren para el management son innovadores y estimulantes, pero también altamente eficientes y nos permitirán adaptarnos cada vez mejor a las demandas de un mundo inestable y cambiante.

Fuentes:

-Algunas secciones de este artículo están basadas en conceptos expuestos en el libro Del shock a la acción, 2021, Julio José Prado.

-Página oficial del Modelo Cynefin. https://www.cognitive-edge.com/A leader´s framework for decision making, HBR, David Snowden, nov 2007.

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