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Primera Parte – Conversatorio “Compartiendo ideas para la dirección de empresas en la situación actual”

Entorno Económico

Esta crisis, viendo hoy las economías globales, ha comenzado a rebasar los límites más cercanos de las crisis de 2008-2009 y la famosa crisis subprime de Estados Unidos. Carmen Reinhart, analista de crisis financieras globales, en una entrevista para diario Expreso, señalaba que nos acercamos a algo que parece similar a la Gran Depresión de los años 30. No creo que vayamos hacia allá, pero hay que comenzar a monitorear los indicadores del país y del mundo. Sólo en EEUU los pedidos de desempleo se han disparado: hace una semana eran 3 millones, hoy esta cifra asciende a 6 millones y se espera que siga creciendo en el resto del mundo.

Estamos ante una situación de shock global, que va a necesitar de decisiones poco ortodoxas o diferentes por la magnitud de la crisis. A diferencia de un shock puntual por una guerra, terremoto o una crisis localizada, es, por primera vez, un efecto global en todas las cadenas productivas, de exportación e importación, y en todos los países al mismo tiempo. Esto significa que los recursos que habían sido asignados para diferentes proyectos a nivel mundial se están reasignando. Por ejemplo, las líneas de crédito que el Ecuador había conseguido del FMI, CAF, BID, Banco Mundial, etc. se están revisando, rediseñado y se están priorizando hacia el tema de la salud, para salir de esta primera curva. Del mismo modo sucede con las líneas de crédito que había conseguido empresas y bancos privados a nivel internacional con J.P. Morgan, Credit Suisse, entre otros.

Lo que está viviendo el mundo es un temor generalizado y, dentro de este, también encontramos a América Latina. Conversando con bancos latinoamericanos y mis colegas economistas, que están al frente de esta línea de batalla en el tema financiero, a todos les espera un cierre del primer trimestre malo y un inicio del segundo trimestre (abril y mayo) al que han tildado de “catastrófico”, en algunos casos. Esto va a significar que todo el mundo entre en modo de espera, de mucho cuidado, de crisis y que muchos proyectos se vayan a ir reasignando durante el tiempo.

Otro punto a tener en cuenta es la postcrisis o postcuarentena ¿Qué va a pasar con los flujos internacionales, el sistema de salud, el sistema financiero, las empresas? Dependiendo de qué tan fuerte sea este periodo de cuarentena, ese “día después” puede ser un momento de confrontación social y habrá que ver cómo se irá dando.

En América Latina, todos están esperando que sea el Estado el que rescate la economía y ponga una gran cantidad de recursos. Así lo están haciendo bancos centrales, los cuales están bajando los niveles de encaje e inyectando liquidez a la economía, desde lo público, a través de una serie de fondos. Esto en Ecuador, es imposible de hacer, ya que no tenemos política monetaria ni reservas internacionales. En el año 2008 teníamos 11% del PIB en reservas internacionales, hoy por hoy tenemos 2,1%. Por lo tanto, lo único que puede funcionar es conseguir plata de afuera (FMI, CAF, BID, Banco Mundial, etc.) para que nos traiga nueva liquidez, o manejar de cierta forma la liquidez que hay en el mercado local.

Evidentemente, el Ecuador va a sufrir un shock económico de unas dimensiones importantes, no similar a la crisis del 99, pero sí superior a la crisis del 2008 y del 2015. Entonces, valdrá la pena que los empresarios comiencen a analizar si su sector fue muy afectado en esos años, porque esta crisis le va a superar, sin llegar a la gran crisis del año 98-99. Esto es posible, debido a que tenemos muy buenos recursos privados, sobre todo en el sistema financiero, hay muy buena liquidez, está muy bien aprovisionado y está estable. Con respecto a la dolarización, si bien le vamos a llevar otra vez al límite donde pueda aguantar, esta sigue siendo el mejor mecanismo para poder seguir adelante en este entorno.

No va a haber aquí ganadores y perdedores. Todos los sectores de alguna u otra forma van a perder y dentro de lo que perdamos, tenemos que entender cómo dejar de perder más que otros. Existen sectores que ya estamos viendo como perdedores. Este es el caso del turismo, donde las cadenas internacionales, más del 90%, están paralizadas y seguirán así al menos de 6 a 8 meses más. A esta lista se suman la aviación, la marítima, la construcción, manufacturas y el sector automotriz, que tendrá afectada toda su cadena productiva y de abastecimiento. También pondría en el tema de posibles perdedores al sistema financiero. Este no va a colapsar a nivel internacional, no estamos ante una crisis inminente del sistema financiero, como lo fue el año 2008. Pero en cuanto al tamaño, van a tener que reducirse los activos y pasivos para poder aguantar esto.

Entre los sectores que lo van a pasar menos mal, está el sector agrícola, que renace, incluso desde un punto de vista de ética de consumo. Volvemos a ver a la agricultura, como esa gran labor que tiene como fin alimentar a la sociedad, en medio de estas pandemias y demás. Temas evidentemente de tecnología, comunicación, informática y todos los temas de TICs, como el e-commerce, evidentemente van a despuntar y crecer. Sin embargo, incluso en estos sectores debemos esperar algo de rentabilidad, con lo del tema de la pandemia, pero al largo plazo todas las cadenas productivas van a estar afectadas.

Es importante que las empresas y empresarios armen sus comités de crisis. Un comité de crisis tiene que ser interinstitucional, debe juntarse con otras empresas de su sector para entender qué están pensando los otros, cómo lo están pensando y compartir experiencias. Es imposible luchar una crisis como esta en forma solitaria: comparta información, adhiérase a grupos, utilice estas herramientas y siga avanzando. Es necesario pensar en los escenarios más fuertes, menos fuertes y medio positivos en este entorno (si es que hay algo positivo). Siempre debe tener un escenario, al que yo llamo “Chernóbil”, que es el peor los escenarios y es qué puede pasar, qué puede estallar y con base en esto tratar de prepararse.

Hay que retrabajar sobre una reducción muy fuerte de costos. Todo lo que sea costos tiene que reducirse y no sólo para el siguiente mes, sino para los próximos seis meses a un año. Además, es momento de explorar alternativas. Todo lo que va a usarse de aquí en adelante, tiene que ser un mix entre lo digital y lo físico, recordemos que al otro lado la gente va a seguir esperando nuevos productos, nuevas alternativas.

Esta va a ser una de las crisis más fuertes que hayamos tenido en los últimos 20 años. Se está hablando de que el PIB en el Ecuador podría tener una caída, en la que se habla de dos escenarios: por un lado, los más optimistas señalan que será del -2,5% para el año 2020 y por otro, los menos optimistas hablan de una caída del -4,5%.