Este patrón de “casi lograrlo” no solo se limita a eventos aislados: es una mentalidad que parece haberse arraigado en nuestra cultura.
Ecuador, un país de grandes riquezas naturales y culturales, ha estado a muy poco de lograr importantes hitos en diversas áreas, pero a menudo ha quedado en la categoría del “casi”. Este fenómeno no solo lo vimos en la última Copa América, cuando casi eliminamos a Argentina en un partido memorable, sino también en el terreno empresarial y económico.
Las expectativas de grandes inversiones internacionales a menudo se han quedado en rumores o mitos urbanos, como la tan mencionada llegada de marcas como Walmart y otras, que no se concretan. De igual manera, los esfuerzos por atraer empresas tecnológicas de renombre o convertirnos en un hub de innovación en la región han sido, hasta ahora, intentos que se quedan en promesas de campaña y planes que no alcanzan lo necesario para prosperar. Ecuador ha contado con iniciativas prometedoras como la creación de parques tecnológicos y la promoción de startups. No obstante, muchas de estas empresas emergentes se encuentran con barreras insuperables, desde regulaciones excesivas hasta la falta de apoyo financiero, lo que las deja en el umbral del éxito sin poder cruzarlo.
Este patrón de “casi lograrlo” no solo se limita a eventos aislados: es una mentalidad que parece haberse arraigado en nuestra cultura. Si no me cree, mire a su alrededor. Nos conformamos con estar cerca, con haber competido, con haber intentado, sin darnos cuenta de que esta actitud nos impide alcanzar nuestro verdadero potencial. La complacencia con el “casi” nos priva de los beneficios del éxito completo, nos paraliza en un estado de potencial no realizado. Debemos mirar hacia ejemplos de éxito en nuestra región y en el mundo, aprender de ellos e implementar prácticas que nos permitan no solo intentar, sino lograr.
¿Cómo dejamos de ser el país del “casi”? Necesitamos adoptar una mentalidad de excelencia y perseverancia. Los ecuatorianos debemos creer que podemos alcanzar nuestras metas, sean las que sean y superar las barreras que nos han frenado. Esto implica un compromiso con la educación de calidad, la mejora continua en nuestras empresas, y el apoyo a la innovación y el emprendimiento. También requiere una firme lucha contra la corrupción y una administración eficiente y transparente de los recursos.
Pero también necesitamos tener un compromiso firme con nosotros mismos, ya que jugamos un papel importante en esta transformación. Comencemos por cambiar nuestras propias expectativas y acciones. No nos conformemos con el esfuerzo mínimo: aspiremos a la excelencia en nuestras decisiones diarias, en nuestro trabajo, y en la manera en que nos relacionamos con los demás.
Pregúntese: ¿cuál fue el último cambio positivo que logré en mi vida? Quizá es momento de empezar por usted y no esperar cambios significativos afuera. Impulsemos desde adentro un mejor país, es hora de cambiar nuestra mentalidad, de creer en nuestras propias capacidades y trabajar juntos para alcanzar los objetivos que nos propongamos. Es hora de que Ecuador deje de ser el país del “casi” y se convierta en el país del “lo hicimos”.

EL AUTOR
Santiago Saá Brito es máster en Dirección de Empresas por el IDE Business School, especialista en gestión del capital humano por el Tecnológico de Monterrey y comunicador organizacional. Es managing partner de AIMS International a Ecuador y director de Human Brand. Se desempeña como headhunter, coach y consultor de capital humano para empresas nacionales e internacionales. Es profesor del área de Dirección de Personas en el IDE Business School.