A pesar del letargo económico en Ecuador, empresas resilientes y eficientes han mantenido competitividad mediante innovación y diversificación.
La economía ecuatoriana ha permanecido en un periodo de letargo económico, en el cual las empresas han tenido que incorporar a sus modelos de negocio el efecto de la incertidumbre, shocks externos e internos, inestabilidad política y bajos niveles de crecimiento. Sin embargo, la resiliencia que reflejan los diferentes actores que la conforman, muestra que hay un mercado en disputa con un PIB de 122.000 millones de dólares y 17,9 millones de ecuatorianos potenciales consumidores, en el que los negocios más eficientes, con mayor diversificación de productos enfocados en dar solución a necesidades de la demanda, innovadores y que han conseguido reducir su precio, pero mantener márgenes de ganancia (vía reducción de cantidad de producto – reduflación, promociones y descuentos, o baja en precio de venta al público), han logrado permanecer y posicionarse en el mercado.
El sector empresarial tiene claro que, a pesar de las dificultades económicas, los negocios exitosos son planificados para perdurar en el tiempo, por lo que resulta importante entender que la economía se mueve bajo un ciclo económico, con diferente magnitud, que se repite a lo largo del tiempo en 4 fases: recuperación, expansión, desaceleración y recesión.
Un momento de recesión es usualmente identificado como 2 o 3 semestres consecutivos de decrecimiento anual del PIB trimestral, o de acuerdo al índice de ciclo económico del BCE, cuando el crecimiento de la economía está por debajo de su crecimiento de largo plazo, que bordearía 2,1 % hasta 2026; periodo al que le sigue una fase de recuperación caracterizada por una reactivación del crecimiento de la economía, la dinámica de consumo y producción aumenta y se incorporan nuevos actores o se consolidan aquellos que perduraron a la fase de recesión; posterior a lo cual la economía crece a tasas más elevadas de su crecimiento normal y predomina estabilidad, aumento del empleo, ingresos, inversión y consumo en una fase de expansión económica. Sin embargo, este ritmo de crecimiento se ralentiza e inicia un proceso de desaceleración de la economía donde esta sigue creciendo, pero cada vez a menor ritmo, hasta volver a un nuevo periodo de recesión.
Según el reporte de ciclo económico del Banco Central, el país atravesó una etapa de recesión en el primer semestre del año e iniciará su recuperación. Sin embargo, el comportamiento de ventas y crédito se mantienen en crecimiento, aunque a menor ritmo, lo que refleja desaceleración con riesgo a contracción debido a la crisis energética, menor producción petrolera y aumento de la informalidad laboral.
Si se considera el enfoque de recesión bajo contracción trimestral del PIB, no se observa todavía un comportamiento de recesión en la economía del país. De hecho, la economía de Ecuador creció 1,2 % en el primer trimestre de 2024, según el Banco Central, impulsado por la reducción de importaciones en 3,3 % por una variación positiva de inventarios, pero genera preocupación que este crecimiento no venga acompañado de mejora en otros componentes del PIB como el consumo de los hogares que tuvieron contracción.
La economía presenta bajo crecimiento del PIB desde 2019, donde tuvo una cifra de 0,2 %, con una fuerte contracción por la crisis sanitaria del COVID-19 y un posterior repunte en 2021 como “efecto rebote” pospandemia, con lo cual el crecimiento de la economía ecuatoriana ha venido desacelerándose, impactando sobre el desempeño del sector empresarial y de los principales indicadores macroeconómicos. Según las cifras del Banco Central del Ecuador (BCE), el crecimiento de la economía ecuatoriana se desaceleró de 6,2 % en 2022 a 2,4 % en 2023.
El año 2023 estuvo marcado por una serie de shocks externos como la desaceleración de la economía mundial y del comercio internacional, la persistencia del conflicto entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Gaza, y el aumento de tasas de interés de los principales bancos centrales a nivel mundial que limitaron el crecimiento de Ecuador y la región. Por una parte, los conflictos internacionales encarecieron el costo de transporte y mantuvieron alto el precio del petróleo por encima de 80 dólares, pero, por otro lado, el alza de tasas de interés desincentivó aún más el crecimiento de la economía mundial al canalizar más recursos al ahorro en lugar de la inversión, además de encarecer y dificultar el acceso a nuevos créditos internacionales.
En el caso de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos, elevó su tasa de interés al nivel más alto desde 2001, en un rango entre 5,25 % y 5,50 %, para hacer frente y reducir su nivel de inflación anual de 8 % en 2022 a uno de 3,4 % en 2023, manteniendo una postura fuerte de no bajarlas nuevamente, hasta tener las suficientes señales en el mercado de que el aumento de precios tenderá a su meta anual de 2 %. Se prevé que los siguientes recortes puedan iniciar apenas a finales de este 2024.
En el ámbito local, como lo señala el Banco Mundial, la economía del país se desaceleró por un aumento en la inseguridad provocada por el crimen organizado, disrupciones en producción de petróleo, eventos climáticos e incertidumbre política. Al enfrentar una crisis energética, de seguridad y fiscal, Ecuador redujo su ritmo de crecimiento de 6,2 % en 2022 a 2,4 % en 2023, y espera solo 1 % en 2024, aunque podría ser incluso nula, como lo pronostica el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 0,1 %, estimaciones que aún no consideran el efecto que tendrá sobre la economía la crisis energética y el avance de la erosión del río Coca sobre la producción petrolera.
Adicional a esto, las exportaciones se redujeron en 4,7 % en 2023 respecto a 2022, a pesar de un precio favorable del barril de petróleo que tuvo una leve baja de 2,45 dólares en 2023 y, debido a problemas en producción, se registraron menos exportaciones petroleras en USD 2.211 millones. En tanto que, en el ámbito no petrolero el camarón redujo sus exportaciones en USD 84,1 millones por una baja en su precio internacional, a pesar de un esfuerzo por aumentar en 14 % su volumen exportado. En balance, el comportamiento positivo de productos como cacao, banano, flores y en particular de productos mineros, frenaron este resultado a uno de menores flujos de ingresos por exportación de USD 1.531 millones. Situación que contrasta con los ingresos adicionales que recibe el país por aumento de remesas de migrantes en cerca de USD 704 millones en 2023, alcanzando los USD 5.447 millones.
Asimismo, el FMI estima un mayor crecimiento en 2025, en alrededor del 0,8 % en Ecuador y un 2,5 % en la región, pero que todavía mantendrá bajos niveles de aumento del PIB. Lo que repercute en menores oportunidades de crecimiento para los negocios y promover más fuentes de empleo y en particular mejora en la calidad de empleo, uno de los principales desafíos económicos de Ecuador (ver Figuras 1 y 2 en versión descargable).
El desempeño de la economía también se ve reflejado en la evolución del mercado laboral tanto en la contratación como en la calidad del empleo. Es así que, al cierre de 2023, la tasa de desempleo nacional presentó un ligero incremento en un 0,2 p.p. frente a 2022, situándose en un 3,4 %, manteniéndose en este nivel al mes de abril de 2024, lo que evidencia una caída en el desempleo en 0,6 p.p., en comparación al mismo mes de 2023. Sin embargo, el mercado laboral ecuatoriano presenta importantes desafíos, especialmente por su estructura altamente informal.
De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en 2023 solamente 37 % de las personas contratadas se desempeñaron en un empleo adecuado; en tanto que, del empleo restante, 6 de cada 10 empleos fueron ocupados en empleos no adecuados, que se definen como plazas de trabajo que no cumplen con la jornada completa o no alcanzan a cubrir el salario mínimo. Adicionalmente, del total de personas empleadas en el país, solamente el 24,2 % está afiliado al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), y un 9,7 % cuenta con seguro privado, con un 66,2 % de trabajadores que no posee ningún tipo de seguro, indicador proxy de presencia de alta informalidad en el mercado laboral.
Por su parte, el ingreso del sector privado en Ecuador sigue creciendo, pero a menor ritmo. En 2022 los ingresos se recuperaron a una tasa anual de 19 %, pasando posteriormente a una de 3,9 % en 2023 y a una de 3 % entre enero y mayo de 2024. Este comportamiento, junto a la evolución del PIB trimestral que tuvo un crecimiento de 1,2 % en el primer trimestre de 2024, y de otros indicadores como el aumento de depósitos y otorgación de crédito, que también crecen a menor ritmo —3,9 % y 1,2 % respectivamente—, dan cuenta de que la economía se encuentra todavía en una fase de desaceleración, pero persisten riesgos de una potencial recesión (ver Figura 3 en versión descargable).
Independientemente del análisis que se emplee para considerar en qué fase del ciclo económico se considere para determinar si la economía está en desaceleración o recesión, la conclusión en este momento es la misma: la economía ecuatoriana padece de bajos niveles de crecimiento, por lo que requiere de un fuerte estímulo y de una clara agenda público-privada que perdure en el tiempo, para promover un crecimiento sostenido. Esto repercute, sin duda, sobre los negocios y en los hogares, dificultando su desarrollo, pero es tarea de todos quienes conformamos esta economía seguir velando por mejores condiciones de crecimiento desde cada ámbito de acción y promoviendo mejoras en el entorno de los negocios a través del conocimiento, estrategia, creatividad e innovación.
EL AUTOR
Juan Carlos Zabala Andrade es economista, investigador y docente. Es candidato a doctor en Economía por la Universidad del CEMA, Argentina. Ha realizado estudios de maestría en Análisis Económico y es graduado de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Tiene una amplia trayectoria en investigación, política monetaria y análisis económico. En el Banco Central del Ecuador ocupó los cargos de director nacional de Política Monetaria y Financiera, tesorero internacional y subgerente de Programación y Regulación subrogante. Ha sido consultor de varias de las compañías más importantes del país. Es autor de las investigaciones “Evolución de la Economía Ecuatoriana, 20 años de crecimiento, desafíos y oportunidades” y “¿Qué es la Gestión Pública? Una revisión estructural de los principales conceptos”. Actualmente se desempeña como gerente de Investigación Económica y de Mercado en Grupo EKOS.