La automatización no puede suplantar el discernimiento humano (…) «Siempre tiene que estar el criterio humano, y ojalá prevalezca», dice Vergara.
Con la inteligencia artificial como acelerador de procesos y decisiones, surge un desafío clave: cómo mantener el propósito y la sostenibilidad como piezas centrales de las organizaciones sin frenar su innovación ni perder su rumbo humano.
La aceleración tecnológica ha puesto a las empresas frente a un dilema silencioso pero esencial. La eficiencia, impulsada por algoritmos cada vez más sofisticados, avanza a un ritmo que supera los marcos éticos, culturales y estratégicos tradicionales. Mientras tanto, conceptos como propósito y sostenibilidad se vuelven más exigentes, observados y necesarios para construir legitimidad social.
En ese sentido, entre lo humano que debe perdurar y lo tecnológico que no deja de crecer, surge una pregunta: ¿cómo convivirán estos esos elementos sin contradecirse?
Ese fue el punto de partida de la charla que realizó Patricio Vergara, director académico del IDE Business School, dentro del programa de Continuidad de esa institución. Él sostiene que propósito, sostenibilidad e inteligencia artificial no solo coexisten dentro de las organizaciones, sino que avanzan con lógicas distintas. «El objetivo principal de la inteligencia artificial es aumentar la eficiencia de la organización», afirma. Pero frente a ello, recuerda que «el propósito empresarial busca potenciar la contribución de la empresa con la sociedad» y que la sostenibilidad busca «mantener a la empresa vigente en el tiempo, en beneficio del humano».
La tensión entre estas fuerzas es visible. «Si quisiéramos darle un tinte negativo, podríamos decir que se contraponen ligeramente», explica, porque mientras la inteligencia artificial impulsa una mayor automatización, «esto va en perjuicio de la participación del humano en la empresa». Por eso insiste en regresar a la esencia: «El propósito debe ser esa razón de ser profunda de una empresa. No es un eslogan, es un compromiso social a largo plazo».
La integración de la IA debe responder a ese propósito, no desplazarlo. Sobre la sostenibilidad, reconoce que la tecnología puede ser una aliada clave en eficiencia energética, reducción de emisiones y trazabilidad de cadenas de suministro, entre otros beneficios. Pero también la matiza en que «hay ligeros riesgos, como el consumo energético de los modelos de inteligencia generativa, los sesgos algorítmicos, el mal uso y la privacidad».
Allí entra la gobernanza, un elemento que para Vergara es decisivo. «La clave está en gobernarla, no solo en desplegarla», señala. Esto implica políticas claras, comités transversales, criterios de aprobación y un análisis cuidadoso de causa-efecto: qué aporta cada proyecto de IA al propósito corporativo, qué afecta, qué contradice.
Para él, la automatización no puede suplantar el discernimiento humano en decisiones de impacto operativo o estratégico. «Siempre tiene que estar el criterio humano, y ojalá prevalezca». Porque una organización, en su definición más básica, sigue siendo «un grupo de personas con un propósito que busca ser sostenible en el tiempo».
En este contexto, Vergara cuestiona la fe ciega en el algoritmo.»Confiamos en los sistemas de inteligencia artificial casi como un acto de fe», dice, recordando que un error, un sesgo o una mala programación no solo afecta procesos, sino la reputación y el alineamiento ético de la empresa. Decisiones aparentemente técnicas, como priorizar un mercado, un cliente o un perfil, pueden ir en contra de la misión corporativa si no se supervisan con rigor.
Frente a eso, su conclusión es tanto una advertencia como un camino a seguir: «La compatibilidad no solo es posible, es necesaria». Las empresas que integren propósito, sostenibilidad e IA bajo marcos sólidos «van a tener modelos competitivos que velan por el ser humano, no solo por la eficiencia operativa». Quienes adopten la tecnología sin ese equilibrio, en cambio, podrían brillar en el corto plazo, pero perder relevancia ante una sociedad que ya no tolera incoherencias.
EL EXPOSITOR
Patricio Vergara A. es candidato al doctorado en Gobierno y Cultura en las Organizaciones por la Universidad de Navarra, España, y MBA por el IDE Business School. Es ingeniero comercial por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Ha ocupado cargos de dirección en empresas petroleras, financieras y consultoras en Ecuador y EE. UU. Es miembro de directorio de varias empresas y asesor en temas de finanzas, control, estrategia y liderazgo. Actualmente es director académico del IDE, director del área Sistemas de Dirección y Control y profesor del área Empresario y Sociedad en el IDE Business School.

EL AUTOR
Jorge Cavagnaro A. posee una maestría en Dirección de Comunicación Empresarial por la Universidad de Las Américas y es licenciado en Comunicación y RR. PP. por la Universidad de Guayaquil. Cuenta con amplia experiencia como editor de negocios y en la industria de producción de medios. Es experto en Publicidad, Planificación Estratégica, y Estrategia de Marketing. Actualmente es editor general de las revistas América Economía y Vistazo.