Para enfrentar una crisis tan compleja como la energética, es fundamental proteger el empleo, buscar alternativas de ahorro y entender que solo con el esfuerzo conjunto y una dosis de creatividad se puede superar este desafío.
El sector empresarial está enfrentando un nuevo desafío, esta vez bajo la presentación de crisis energética. Los problemas son una situación común y recurrente para el aparato productivo del Ecuador y han aparecido en los últimos años en forma de recesión económica, pandemia por COVID-19, inestabilidad política y social, y más recientemente, por factores de inseguridad. Y ahora los cortes de energía.
Por lo tanto, la capacidad de adaptación y respuesta de nuestras empresas ha sido puesta a prueba permanentemente, y para muchas han sido aprendizajes invaluables que aplican cada vez que viene alguna nueva situación.
Ante el momento actual, que inclusive no tiene un panorama claro de cómo y cuándo terminará, es imprescindible que las empresas activen sus comités de crisis para plantear escenarios que les permitan enfrentar esta realidad.
¿Qué frentes debe considerar un comité de esta índole para garantizar la continuidad del negocio?
En primer lugar, analizar el impacto cuantitativo que la crisis energética le va a ocasionar a la empresa; es decir, tener una medida clara de cómo se afectarán las operaciones, la cadena de suministro y las actividades administrativas, para de esa manera establecer la reducción en las ventas y rentabilidad.
Luego de eso, realizar un análisis de los ratios de costo laboral versus ingresos comparativamente entre los escenarios pre y post crisis energética. Una vez determinadas las diferencias, es importante incorporar al área de Recursos Humanos para que sugiera alternativas de optimización del costo laboral, tales como la eliminación de horas extras, la supresión de jornadas extraordinarias cuyo costo es significativo, la revisión de beneficios adicionales que puedan ser suspendidos temporalmente, y cualquier otra opción que permita mitigar el impacto, pero con la premisa de proteger el empleo. En una situación emergente, es necesario hacer sacrificios.
En segundo lugar, los accionistas también tendrán que estar dispuestos a ajustar sus utilidades y el C-Suite a recortar sus bonificaciones. Así como los trabajadores han dado su aportación, para mantener simetría, la alta dirección tiene que contribuir con su cuota de sacrificio.
El mensaje en este momento debe ser siempre orientado a la protección del empleo, buscando otras alternativas de ahorros y haciendo consciencia que de una situación tan compleja sólo se puede salir adelante con el esfuerzo de todos los que son parte de la organización y, además, con una dosis de creatividad.

EL AUTOR
Roberto Estrada Vallejo es máster en Dirección de Empresas por el IDE Business School e ingeniero comercial por la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Ha recibido entrenamiento especializado en el área de Recursos Humanos en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Perú, Venezuela y Estados Unidos. Actualmente es director y profesor del área de Comportamiento Humano en el IDE Business School.