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Ganó el “No”: ¿qué va a pasar? ¿Qué hacemos?

Ganó el “No”: ¿qué va a pasar? ¿Qué hacemos?

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diciembre 8, 2025
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Las empresas y sectores productivos debemos proteger la liquidez mientras nos preparamos para un gobierno menos fuerte y políticas públicas más reactivas.

Más allá de las razones y los análisis que explican el resultado electoral, es momento de pasar la página y enfocarnos en lo que viene. La ciudadanía ya expresó su voluntad, el marco normativo no experimentará cambios profundos en el corto plazo y, por ahora, la posibilidad de una nueva Constitución queda descartada.

En este artículo planteo tres escenarios —optimista, moderado y pesimista— sobre el rumbo del país y propongo qué podemos hacer desde nuestras empresas para prepararnos y responder con estrategia ante el futuro inmediato.

Antes de entrar en materia, es importante contextualizar. El 2025 nos deja una economía que, por fin, empieza a rebotar tras la fuerte caída del 2024, marcada principalmente por la crisis energética y los apagones que llegaron a extenderse hasta 14 horas diarias. Los distintos organismos proyectan para este año una variación del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2,3 % y 3,8 %. Mejorar esas cifras es poco probable: las cartas están sobre la mesa y el margen de maniobra es limitado.

Por otra parte, las proyecciones para 2026 se ubican entre 1,8 % y 2,5 %, un nivel preocupante porque resulta insuficiente para enfrentar los problemas estructurales del país. En términos generales, tasas de crecimiento “saludables” deberían partir de, al menos, un 5 %. (Ver Gráfico 1 en versión descargable)

El crecimiento económico saludable es crucial porque se traduce directamente en más y mejores empleos. Y ahí persiste una deuda histórica: varios gobiernos han pasado y la fotografía prácticamente no cambia. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), apenas el 37 % de la Población Económicamente Activa cuenta con un empleo adecuado; el resto de la población se ha visto obligada a “inventarse” alguna forma de subsistencia. (Ver Gráfico 2 en versión descargable)

El deterioro del mercado laboral ha empujado a miles de ecuatorianos a buscar alternativas fuera del país, especialmente en destinos como Estados Unidos, España e Italia. Como consecuencia, en 2025 el Ecuador cerrará con un récord histórico de remesas recibidas: alrededor de 8000 millones de dólares. Se trata de una cifra que viene creciendo de forma sostenida (ver Gráfico 3 en versión descargable) y que este año aumentaría más del 20 %. Este desempeño contrasta con el promedio de la región, donde las remesas crecen alrededor del 10 %, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

¿Qué va a pasar?

Este contexto complejo y el resultado electoral nos dejan tres escenarios:

1) Escenario optimista: ajuste y pragmatismo

Premisa: el Gobierno reconoce errores de gestión, cambia su táctica —abandona paquetes amplios y promueve medidas puntuales pro crecimiento y seguridad consensuadas con sectores clave—; estabilidad institucional relativa.

Efectos macro:

  • PIB: mejora en las perspectivas sobre lo proyectada para 2026 (mejora por mayor confianza empresarial y ejecución de proyectos).
  • Inversión Extranjera Directa (IED): aumento por mayor certidumbre y proyectos de infraestructura y seguridad con socios extranjeros (aunque sin bases militares formales).
  • Riesgo-país: reducción progresiva y sostenida.
  • Fiscal: esfuerzo por señalar disciplina (con ajustes menores) y mejoras ligeras en el déficit por recortes puntuales o reorientación del gasto.

Potenciales ganadores: proyectos de infraestructura financiados por privados, logística, importaciones de insumos industriales, y exportaciones.

2) Escenario moderado: continuidad tensa

Premisa: el Gobierno conserva el poder, pero con menor respaldo; gobierna por decretos y soluciones parciales; hay anuncios frecuentemente contestados y cierta volatilidad política. Reformas estructurales quedan en espera.

Efectos macro:

  • PIB: perspectivas del 2026 se mantienen o presentan leves mejorías (crecimiento moderado, fricción política limita inversiones grandes).
  • IED: estancamiento o leve caída (inversores esperan señales más claras).
  • Riesgo-país: subida moderada en episodios de tensión política; media anual ligeramente superior.
  • Fiscal: déficit puede aumentar por caída de ingresos o gastos extraordinarios en seguridad.

Potenciales afectaciones: sectores que requieren inversión a largo plazo (energía, minería) verán demoras; comercio y consumo interno se mantendrían más resilientes.

3) Escenario pesimista: crisis de gobernabilidad

Premisa: la derrota electoral profundiza la crisis política: protestas, pérdida de control sobre algunas instituciones, aumento de inseguridad; capital extranjero se retrae; el Gobierno responde con medidas poco consensuadas.

Efectos macro:

  • PIB: perspectivas menores respecto a lo proyectado para 2026
  • IED: caída por fuga de capitales y cancelación/pausa de proyectos.
  • Riesgo-país: aumento (percepción de mayor riesgo).
  • Fiscal: deterioro del balance fiscal, incremento del déficit por caída de ingresos y aumento de gasto para contener crisis (seguridad, subsidios).

Potenciales afectaciones: importación de bienes de capital, proyectos de infraestructura, comercio formal; incremento del costo de financiamiento y problemas logísticos por inseguridad.

¿Qué hacemos?

Las empresas y sectores productivos debemos proteger la liquidez mientras nos preparamos para un gobierno menos fuerte y políticas públicas más reactivas. En este entorno, conviene aprovechar ventanas de oportunidad en proyectos pequeños y de ejecución rápida, reforzar las cadenas de suministro y la seguridad logística, y priorizar la eficiencia operativa inmediata por encima de planes estratégicos de largo plazo sujetos a alta incertidumbre. Al mismo tiempo, es clave impulsar alianzas, consorcios y redes regionales que reduzcan la dependencia del entorno local, y mantener un monitoreo semanal de las señales políticas —composición del gabinete, protestas, variación del riesgo-país y decisiones en materia de seguridad— para ajustar la estrategia empresarial con agilidad.

Cada empresa y sector es llamado a hacer una matriz de oportunidades y riesgos, y no olvidar actualizar periódicamente la estrategia.

EL AUTOR

Hanns Soledispa tiene el grado de MBA por el IDE Business School. Es director general y de consultoría empresarial en economía, estadística e investigación de mercados en la firma Exponential Research. Participa como analista económico en medios de comunicación. También es profesor universitario y conferencista en temas de economía y empresa.

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